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Updated: Apr 12
Empecé a hacerme preguntas que nadie me supo contestar.
Preguntas básicas, que en teoría deberían tener respuestas claras en una industria de este tamaño. No las encontré. Ahí empezó todo.
En algún punto me di cuenta de algo claro, no existe una Ciencia de los Hoteles. Existen formaciones, grados en turismo y másteres en dirección hotelera en universidades como la EHL en Lausana, Les Roches, Glion, Cornell o la Universidad de Nevada en Las Vegas. Existen temarios estructurados, programas ejecutivos, escuelas de prestigio. Existe gestión, existen estándares, existen manuales. Pero todo eso no construye una ciencia. Son piezas sueltas. Y si te paras a pensar, faltan muchísimas.
No existe un enfoque que los entienda de forma completa.
Una ciencia te da claridad, estructura y capacidad de entender la realidad sin depender de opiniones. Permite pasar de la intuición al criterio, de la percepción a la explicación, de lo que parece que funciona a lo que realmente funciona. Construye un marco donde las cosas no suceden por casualidad, sino por causas que pueden ser observadas, analizadas y comprendidas. Aporta orden, reduce el ruido, elimina lo accesorio y obliga a centrarse en lo esencial, no simplifica por simplificar, sino porque entiende la complejidad lo suficiente como para organizarla. Hace visibles los patrones, permite identificar dónde están los fallos y, sobre todo, por qué están ahí, y cuando entiendes el porqué aparece la posibilidad de actuar con precisión. Introduce consistencia, lo que se entiende puede replicarse, lo que se explica puede enseñarse, lo que se estructura puede escalar. Y además crea lenguaje, un lenguaje común que permite que diferentes personas entiendan lo mismo cuando hablan de lo mismo. Al final, una ciencia no complica, hace lo contrario, cuanto más profunda es la comprensión, más simple se vuelve la realidad, no se trata de añadir capas, se trata de entender tanto que ya no hacen falta.
A partir de ahí apareció la segunda pregunta, cómo se construye una ciencia. Y ahí entra la conversación con mi hermano, filósofo y científico. Su respuesta fue simple y directa, empieza mirando lo que ya existe. Analiza qué disciplinas han intentado explicar este mundo, hasta dónde han llegado y, sobre todo, qué no han sido capaces de responder. Y entonces comprueba si "tu" Hotel Science es capaz de abordar esas preguntas y abrir nuevos argumentos que aún no se han tocado.
Y ahí, casi sin darme cuenta, “parí” mi primer pensamiento científico. Nada sofisticado, más bien un intento de poner orden.
Definí cuatro pilares:
LOS FUNDAMENTOS: beber, comer, dormir, conectar y gestionar.
EL MÉTODO: la Hotel Science.
LA META: la maestría de los fundamentos.
EL PROPÓSITO: ser radioso para irradiar.
Lo hice simplemente para empezar a ordenar las ideas.
Durante años, el turismo ha dominado el discurso sobre los hoteles. Los ha convertido en producto, en experiencia empaquetada, en algo que se vende fácil y se consume rápido. Pero en ese proceso se ha perdido algo esencial, la comprensión profunda de lo que realmente es un hotel.
Porque el turismo ha estudiado el movimiento, el consumo, el destino. Pero el hotel, como sistema en sí mismo, ha quedado en segundo plano. Como si fuera solo una pieza más dentro de algo más grande. Y ahí está el error.
Un hotel es un sistema complejo que gira alrededor de necesidades humanas básicas y que requiere una visión realmente 360º, y lo sorprendente es que, a pesar de la dimensión de esta industria, casi nadie ha intentado abordarlo con un enfoque estructurado, analítico, científico. Existe para cubrir cinco fundamentos muy claros, beber, comer, dormir, conectar y gestionar. No son fundamentos del hotel, son fundamentos básicos del ser humano, el hotel simplemente los articula. No hay más. Todo lo demás es construcción alrededor de estos pilares. Y sin embargo, son precisamente estos elementos los que más se descuidan, porque parecen evidentes, porque los damos por hechos, pero cuando fallan, todo se rompe, y cuando funcionan bien, pasan desapercibidos.
El problema no es la falta de talento. Es la falta de método.
La hotelería se ha construido históricamente sobre intuición, experiencia y repetición de prácticas heredadas. “Siempre se ha hecho así” ha sido durante demasiado tiempo la norma. Pero eso no es un sistema. Eso es inercia. Y la inercia no escala, no mejora y no garantiza resultados consistentes.
Por eso hablamos de Hotel Science. Es una forma de ordenar la complejidad. Observar lo que pasa en un hotel, entender por qué pasa y convertirlo en algo replicable. Pasar de la opinión al criterio. De la improvisación a la estructura. Y ahí es donde cobra sentido algo que siempre me ha fascinado, “simplicity is the ultimate sophistication”. Porque el objetivo no es complicar más, es entender tanto que todo vuelva a lo esencial.
Y aquí aparece la meta real.
No se trata solo de como satisfacer al cliente, eso es lo mínimo y además solo una parte. La Hotel Science piensa en el trabajador, porque el servicio no se diseña, se genera a través de quien lo ejecuta. Nuestra responsabilidad es llevar a cualquier persona, en cualquier nivel, a dominar los fundamentos básicos del ser humano, beber, comer, dormir, conectar y gestionar, hasta alcanzar la MAESTRÍA.
Definimos la palabra MAESTRÍA: es el dominio profundo de lo esencial hasta el punto de que deja de requerir esfuerzo consciente. Es entender tanto lo básico que puedes ejecutarlo con precisión, consistencia y naturalidad. No es hacer más cosas, es hacer lo fundamental a un nivel en el que parece simple, pero no lo es.
Y cuando alguien llega ahí, deja de “dar servicio” para convertirse en una fuente de servicio, algo que fluye de forma natural, sin esfuerzo, porque nace del dominio de lo esencial.
La maestría es la meta y el método para alcanzarla es la Hotel Science. La diferencia con el pasado es el enfoque, aquí es científico. No se basa en intuición, sino en observar, analizar y estructurar lo esencial hasta poder dominarlo, repetirlo y perfeccionarlo.
Por eso el propósito es alcanzar la maestría hasta convertirse en seres radiosos, en conocimiento, en actitud, en energía, para irradiar a los demás, clientes, compañeros y equipos.
No estamos intentando reinventar la hotelería. Solo entenderla de verdad.
Y esto no lo va a construir una sola persona. Va a salir del cruce de ideas, de otras disciplinas y de gente del sector que quiera pensar un poco más allá. Esto acaba de empezar. No buscamos una respuesta rápida, buscamos el camino, las conversaciones y todo lo que irá saliendo por el camino.
¿Vamos a comenzar este camino juntos?
Por hoy es suficiente
Jacopo, celebro tu valentía al proponer una "Hotel Science"; es un paso necesario para elevar nuestra industria y sacarla del puro empaquetamiento turístico. Estructurar el hotel bajo la Teoría General de Sistemas de Ludwig von Bertalanffy es un acierto metodológico, y es cierto que los que llevamos tiempo en esto ya aplicamos la Psicología Ambiental y la Economía del Comportamiento para influir en el confort y el gasto, aunque a menudo de forma fragmentada. Sin embargo, creo que falta una variable que no se mide en los laboratorios.
Como solía decir mi padre, 'QEPD', allá por los ochenta: "La hotelería parte de una vocación y sin ella, tarde o temprano algo descarrilaría, o bien la persona o bien la organización (hotel)". Tu…
El approach científico parece muy ambicioso, pero sin duda debe ser uno de los únicos ángulos de reflexión que todavía no se ha dado a aquella costumbre ancestral de alojar a otros en tu hogar por una o un par de noches...